Qué es un traductor y qué hace con Lepe

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Diccionarios para traducciones Contilde

Un traductor no es un diccionario pero sabe usarlo.

Esta vez somos nosotros los que vamos a responder a la pregunta. Quién mejor que uno mismo para hablar de su profesión. Vamos a plantearnos que esto es el colegio de nuestros hijos y hemos venido a contar a sus compañeros a qué nos dedicamos. Somos traductores, aquellos que escribimos un texto escrito en una lengua y lo redactamos en otra respetando el contenido, la forma, el estilo, la intención, etc.

¿Cualquiera que sepa entonces dos idiomas puede ser traductor? Pues sí y no. Evidentemente, muchos hemos traducido sin ser traductores lo que seguramente nos convierte puntualmente en uno. Algunos lo haremos mejor que otros, como en todo. De hecho, yo podría instalar en un momento dado una bombilla en casa y no por eso me consideraría un electricista. También puedo ayudarte a rellenar la declaración trimestral del IVA y no diría que soy asesor fiscal o igual que cualquiera puedo preparar una cena para la familia o cocinar un postre exquisito  y nadie diría que soy cocinero. Al menos no profesional. Ahí reside la diferencia. Igual que no todos los que saben escribir pueden ser buenos escritores, no todos los que saben dos idiomas pueden ser buenos traductores. Entonces hagamos la pregunta correctamente ¿qué es un traductor profesional? Según el DRAE, es aquel que ejerce esta actividad como profesión, es decir, el que recibe por ella una retribución.

No seremos nosotros quienes digamos que cualquiera puede ser traductor profesional. Porque lo que nosotros hacemos no lo hace cualquiera. Al menos no lo hace así. Nosotros trabajamos con textos muy diferentes: desde cartas de restaurantes, hasta prospectos de medicamentos, videojuegos, manuales de instrucciones, denuncias, páginas web, novelas, artículos de revista, catálogos de productos,… y tratamos que el lector que tiene delante nuestra traducción no se dé cuenta de que el texto fue redactado en otro idioma. Por ello es tan importante respetar no sólo el contenido, sino la forma, las convenciones, la intención, etc. Un titular de un periódico inglés poco tiene que ver con uno español por mucho que la noticia sea la misma. Incluso los titulares latinoamericanos son diferentes a los nuestros. En una página web francesa pocas veces te tratarán de tú pero a cualquier español le resultaría raro entrar en ciertas páginas y ser tratado de Ud. Es el traductor quien hace ese tipo de cambios.

Uno de los ejemplos más visuales para explicar la dificultad de la traducción es el uso del humor. En nuestro país tenemos una retahíla de chistes sobre los habitantes de Lepe. ¿Qué hace un traductor cuando se encuentra con una broma de este tipo y tiene que expresarla en otro idioma? Un extranjero que lea el nombre de esa localidad no podrá entender ninguna broma y en Google sólo verá que es un pueblo de Huelva. También tenemos otra colección de bromas que empieza “Estos eran un francés, un inglés, un chino y un español”. A nosotros nos hacen gracia porque juegan con los prototipos que tenemos de cada uno de los países de los que nos reímos (con los que nos reímos, mejor). Pues bien, nuestra misión es conseguir en el lector de la traducción el mismo efecto que se produjo en el del texto original así que tenemos que encontrar un chiste semejante en la otra lengua, explicar la gracia de éste o buscar una forma creativa de mantener la intención del autor. Imaginaos la dificultad cuando ni siquiera las onomatopeyas coinciden de un idioma a otro. Mientras nuestros niños dicen “pío pío”, en los países anglófonos gritan “tweet, tweet”.

Y eso es sólo una pequeña parte, para llegar a traducir de forma profesional hay que tener unos conocimientos, unas habilidades y ciertos recursos. No, no sólo consiste en saber dos idiomas. Ni siquiera con dominarlos es suficiente. A veces nos preguntan cómo se dice una palabra en otro idioma y no sabemos responder. La gente se alarma. ¿Si no lo sabes tú que eres traductor? No, no lo sé pero podría buscarlo y conseguir una forma precisa y correcta de decirlo. Ese es mi trabajo. Por eso no siempre sabemos la respuesta. Tenemos que saber mucho sobre ambas culturas, entender cómo recibe cada uno los mensajes, saber cómo conseguir el mismo efecto utilizando un código completamente diferente. Y muchas otras cosas. Pero de esto hablaremos con calma otro día.

¿Qué te parece? ¿Alguna vez te habías parado a pensar en todo esto? ¿Eras consciente del trabajo del traductor profesional?

Pronto te contaremos la diferencia de nuestro trabajo con el del intérprete, te hablaremos de los tipos de traductores y de traducciones y te explicaremos cómo trabajamos a diario y qué herramientas utilizamos.

Mientras tanto, disfruta de la semana.

El equipo de Contilde

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