De qué depende el precio de una traducción

Ahora ya sabemos los 6 datos que necesita un traductor para decidir si acepta un encargo y hacer el presupuesto. El próximo paso será saber qué podemos esperar cuando nos llegue el coste previsto para el encargo y, por lo tanto, de qué depende el precio de una traducción. A lo largo de estos meses hemos recibido muchas encuestas sobre la profesión del traductor y la pregunta que más veces queda en blanco es la número 10.  En ella pedimos que estiméis lo que costaría traducir el documento que estáis respondiendo, pero sois muchos los decís que estáis muy perdidos. Hay pocos que se atrevan a decir una cantidad, de hecho, la mayoría sólo nombra algunos factores de los que creen que puede depender el precio o simplemente afirman que no saben cómo calcularlo.

De qué depende el precio de una traducción

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Pues bien, el precio de una traducción depende principalmente de 4 factores:

·         Idiomas:

Los idiomas mayoritarios suelen resultar más baratos que los minoritarios principalmente por la conocida ley de la oferta y la demanda. Hay muchos más traductores que trabajan con ellas y, por ello, los precios tienden a ser más asequibles. Resulta más barato traducir del inglés al español que del chino mandarín o el árabe al español porque de estos últimos hay menos profesionales trabajando. Existen otros factores que condicionan esta situación, como, por ejemplo, que son idiomas cuya formación es más complicada de adquirir (porque hay menos medios, profesorado, oportunidades, etc.).

·         Tipo de texto:

Cuanto más especializado sea el texto (una temática más concreta y técnica, palabros, etc.) más suele costar su traducción porque se necesita un traductor muy especializado que ya tenga conocimientos de un área muy concreta y porque, aun siendo especialista en ese tema, seguramente necesite documentarse mucho más, investigar o incluso ser revisado (algo que debería suceder siempre aunque muchas veces, por ahorrar, no se considera imprescindible).

Por otro lado, el traductor tiene en cuenta el formato del texto. Suele ser más barato traducir un artículo para una revista que una página web o una aplicación para móviles, ya que los dos últimos ejemplos no sólo requieren conocimientos de traducción sino en muchos casos de programación, informática y manejo de herramientas específicas dependiendo del encargo. Además resulta más barato traducir un word o powerpoint que un pdf (formato no editable) que muchas veces requiere un tiempo extra de conversión y maquetación para que el traductor pueda entregártelo “igual de bonito” que el texto original. Las fotografías con texto (como anuncios publicitarios, por ejemplo) requieren localización, es decir, el uso de programas específicos y un tiempo extra que dedicamos a separar el texto de la imagen.

Es decir, dentro del tipo de texto hay que ver el grado de especialización del contenido y cuál es la forma y el formato del archivo.

·         Extensión:

Seguramente, la más obvia de las cuatro. Cuanto más cantidad de texto, más tiempo necesitaremos, más trabajo supondrá y por tanto más cara será la traducción.

Normalmente el precio es proporcional a la extensión, es decir, un texto de 2000 palabras costará el doble que uno de 1000 siempre que el resto de factores no se alteren. Sin embargo, en algunos casos y como pasa en otros mercados, se realizan descuentos por volumen (aunque este es un tema polémico en el sector).

·         Plazo:

No es lo mismo querer 3000 palabras para dentro de 3 o 4 días (es el número estimado de palabras que traducimos por jornada de 8 horas aunque depende de muchos factores) que necesitar 3000 palabras para las cinco de la tarde. No sólo hay que contar las horas de trabajo que se emplean sino el grado de urgencia de cada encargo o los posibles aplazamientos o cancelaciones de otros proyectos o citas (personales o profesionales) que pueda implicar aceptar un encargo de este tipo. Es decir, si pretendes que un traductor te traduzca 10 000 palabras para el lunes y le envías el documento el viernes por la tarde, tendrá que trabajar sábado y domingo, por lo que es probable que el encargo te salga más caro que si se lo hubieras enviado un par de días antes.

Los tres primeros factores son prácticamente inalterables. Los idiomas en los que necesitas el texto, la extensión del mismo y el tipo de texto no los puedes modificar, son los que son. Sólo podrás (en algún caso) enviar el documento original (en formato editable) en lugar del pdf para facilitar el trabajo y disminuir (quizás) el plazo y el precio de la traducción. Sin embargo, jugar con el plazo puede suponer una mejora en la calidad y un ahorro en la factura. Muchos traductores aplican un suplemento para trabajos urgentes según sus propios criterios (más de 3000 palabras por día, entregas con menos de 24 horas, etc.). Por ello, si puedes darle un poco más de tiempo ya sea entregando el texto antes o siendo lo más realista posible con la fecha de entrega, ambos lo vais a agradecer.

Ahora ya sabes de dónde viene esa base imponible que te ha sugerido el traductor cuando te ha hecho un presupuesto. Si te queda cualquier duda no dudes en preguntar seguro que estarán encantados de explicártelo. ¿Qué opinas de estos factores? ¿Los conocías? ¿te parece razonable?

¡Por cierto!, la gran mayoría de las traducciones llevan un 21 % de IVA. Este factor ya no depende ni del traductor ni del cliente, pero es importante tenerlo en cuenta a la hora de calcular costes.

El equipo de Contilde

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